• 24
    Mar
    , by Alex

Por los Dres. Lizarraga y Sanchis.

Vestuario, medicinas, medios técnicos... Todo va ocupando su espacio en la preparación de un
reto como el K2 invernal.

Sin embargo, en casa es ciertamente difícil tener en cuenta algunas variables que
condicionarán gravemente nuestro trabajo médico.

Ya en la pequeña localidad de Askole, apenas a 3.000 metros de altitud, el gel para realizar
ecografías, dentro de la consulta del médico local, permanecía como un bloque sólido y helado
en su recipiente,... ¡dentro de la propia consulta del médico local, Dr. Farman Askoli!
En cuanto empezamos a ascender, buena parte de los aparatos electrónicos, como los
tensiómetros de ese tipo, dejan de funcionar, incluso antes de que el termómetro marque
unos “moderados” diez grados bajo cero.

Cosas tan sencillas como abrir bolsas de plástico con cierre zip, o deslizar la cremallera de la
que protege el esfigmomanómetro manual, pueden volverse ciertamente complicadas de
realizar. Especialmente si las bajas temperaturas nos obligan a utilizar constantemente
guantes de montaña.

Y, ¿qué decir de sustancias básicas en el botiquín, como desinfectantes, colirios y otros
productos líquidos similares?

Todos aparecen solidificados, helados, cuando vamos a aplicarlos, por lo que más vale estar
cerca de la cocina del Campo Base, a unos 5000 metros de altitud, o de los campamentos
intermedios durante los siete días de caminata por el glaciar del Baltoro, si queremos disponer
de medios para descongelarlos.

Un rato al baño maría, esperando que ninguna de sus propiedades se pierda, tras cambios tan
extremos de temperatura, volverá operativo el producto...durante un breve tiempo.

Con otros elementos, como los colirios, que se hacen precisos durante la marcha, el recurso es
sacarlos del botiquín de la mochila y llevarlos un tiempo en algún bolsillo interior, hasta que
vuelvan a ser fluidos.

Incluso el esparadrapo clásico de tela pierde su adhesividad. Menos mal que para algo sirve la
experiencia: los pelotaris de antaño lo calentaban en una llama o sobre un infiernillo eléctrico
para poderlo pegar en sus manos.

Y este tipo de cosas tenemos que hacer en medio del tremendo frío de estas montañas.
No se trata, ciertamente, de una Medicina al uso, pero es la que hemos escogido..