Skardu: reencuentro con amigo y preparativos

Son las 5 y media de la mañana y en una hora y media estaremos en marcha. Creo que, desde que salimos de casa, por una cosa o por otra, llevamos unas cuantas gaupasas. Estamos en Skardu y salimos dentro de un rato para Askhole, punto de partida de nuestra marcha de aproximación al campo base de la Gran Torre del Trango. Si todo va bien, estaremos allí en dos y tres días.

Como os decía el otro día, el viaje desde Islamabad a Skardu lo hicimos por la Karakorum Highway. Qué dura se nos ha hecho… Hemos estado casi todo el viaje por encima de los 50º, en una furgoneta cargada hasta las cartolas… Por no hablar del susto (vamos a llamarlo así…) que tuvimos cuando chocamos de frente con una piedra bastante grande… en fin, vamos a dejarlo ahí…

No sé cuantas veces he hecho este trayecto, pero desde luego son unas cuantas… Si, esta es la undécima vez que visito este país, tan rico en su cultura y mucho más por sus gentes, sobre todo por los baltíes, los nativos de la región en la que se encuentra el Karakorum. Los dos días que llevamos en Skardu me lo confirman. Todos los viejos amigos que tengo desde la primera vez que estuve aquí, nada menos que en 2003, no han dejado de pasar a saludarnos: Ali Mohsco, Ali Nasher, Shamser Ali, Ibrahim….. Estos son los detalles que le hacen a uno sentirse querido. Que se acuerden de ti con ese cariño y después de tantos años… pienso “joer, sera que de vez en cuando hago algo bien… je,je”.

En Skardu, además de reencontrarme con viejos amigos, hemos tenido dos largas jornadas de preparativos ya que es el último pueblo –tiene unos 30.000 habitantes- antes de iniciar el trekking hacia el campo base. Al final, llevamos 400 kilos de carga, de los que calculo que 250 subiremos a la pared. Llevamos provisiones para un máximo de 20 días en la pared. Y aquí, el artista Pelut se lo curra muy bien. Se nota que lo suyo es la logística. Por ejemplo, ha calculado la comida justa por persona y día y ha preparado raciones individuales en bolsas separadas. Como me ha dicho antes, “que un día no comes, pues para el día siguiente tienes ración doble”. El problema será si la escalada se alarga más de los previsto y nos pasamos de esos 20 días en la pared…

Otra cosa que nos preocupa es si encontraremos agua o no en la pared. Ya que si está muy seca tendremos que cargar con el agua, lo que supondrían 50 litros adicionales a cargar tapia arriba… Como veis, la aventura está servida .

Por lo demás, hemos encontrado Pakistán bastante tranquilo. Quizás sea porque hemos coincidido con los días finales del Ramadán, el mes de ayuno obligatorio de los musulmanes, durante el que no pueden comer ni beber nada desde que amanece hasta que oscurece.

Bueno amigos y amigas, la siguiente vez que os escriba será ya desde el campo base. Vamos paso a paso y de momento tanto Pelut como Ekaitz y yo estamos súper motivados y felices de esta nueva aventura que estamos iniciando.

¡Hasta la próxima!

       

Últimas noticias

 
CRÓNICA | ¡Hasta pronto, Everest!
Esto no es un adiós, es un hasta luego. El Everest no ha querido que este año conquistemos su corazón, pero lo que tengo claro es que a mí sí que me ha robado el corazón. Sueño, cada día, desde el 25 de diciembre que salimos de casa, con llegar a esos 8848 metros que
AX | ¡Sorpresas te da la vida!
En ese instante de felicidad en el que pensaba que la mayor experiencia de mi vida no podría superarse, llega el italiano Reinhold Messner (Tirol del Sur, 1944) al Campo Base, mi mayor ídolo e inspiración, para apoyarme en mi reto de intentar ascender el Everest en invierno y sin oxígeno artificial. “El dios de